Acoso sexual en transporte: 22.5% de usuarios sufre violencia sin denuncia efectiva
Estudio de Universidad Norbert Wiener revela que uno de cada cinco peruanos sufre acoso en buses. Vigilancia deficiente y mecanismos de denuncia débiles dejan a víctimas desprotegidas.
- Universidad Norbert Wierna bajo dirección de Jonatan Baños-Chaparro reporta que 22.5% de 507 usuarios encuestados sufrió acoso sexual en transporte público
- 66.7% de la muestra fueron mujeres; 95.9% residía en zonas urbanas; casos cometidos mayoritariamente por pasajeros en múltiples medios
- Estudio identifica vigilancia limitada, informalidad de servicios y ausencia de mecanismos de denuncia como causas principales de inseguridad
La Universidad Norbert Wiener, a través de su Vicerrectorado de Investigación liderado por Jonatan Baños-Chaparro, publicó el 30 de junio de 2026 un estudio que revela la magnitud del acoso sexual en el transporte público peruano: el 22.5% de los usuarios encuestados reportó haber sufrido acoso sexual, equivalente a más de uno de cada cinco personas. La investigación incluyó a 507 adultos peruanos con edad promedio de 33 años, de los cuales 66.7% fueron mujeres y 95.9% residía en zonas urbanas.
Según el informe, la mayoría de los casos reportados fueron cometidos por otros pasajeros en múltiples medios de transporte. El estudio también documentó impactos en la salud mental de los usuarios, incluyendo manifestaciones de ansiedad, estrés, ira y síntomas depresivos asociados a la experiencia cotidiana de movilidad. Baños-Chaparro enfatizó que "el transporte público debe ser entendido no solo como un sistema de movilidad, sino también como un entorno que influye en la salud y el bienestar de las personas".
Vigilancia insuficiente y mecanismos de denuncia débiles en transporte público
El diagnóstico de la Universidad Norbert Wiener identificó que la seguridad es el aspecto peor valorado por los usuarios del transporte público. Según el informe, esta percepción negativa está asociada directamente a factores estructurales que perpetúan la vulnerabilidad de los pasajeros:
- Hacinamiento en buses y estaciones que facilita el acoso sin detección
- Vigilancia limitada en paraderos y unidades de transporte
- Informalidad de servicios que operan sin supervisión institucional efectiva
- Dificultades para denunciar que desalientan a las víctimas de reportar agresiones
El investigador Baños-Chaparro y su equipo constataron que las víctimas enfrentan barreras significativas para acceder a canales de denuncia formal. La ausencia de mecanismos accesibles y seguros en estaciones, paraderos y dentro de las unidades genera impunidad de facto, permitiendo que agresores reincidan sin consecuencias.
Responsabilidad institucional: autoridades de transporte deben fortalecer seguridad
El estudio demanda acciones concretas a las autoridades responsables del transporte público. La Universidad Norbert Wiener recomendó expresamente fortalecer los mecanismos de denuncia, mejorar la vigilancia en estaciones y paraderos, e impulsar campañas de sensibilización para prevenir el acoso sexual. Estas recomendaciones implican responsabilidad directa del Estado en garantizar espacios públicos seguros.
Las instituciones competentes —incluidas la autoridad de transporte metropolitano, gobiernos locales y operadores privados— carecen de sistemas integrados de seguridad que protejan a usuarios del acoso. La debilidad en la coordinación interinstitucional y la falta de recursos dedicados a vigilancia y atención de denuncias perpetúan una situación donde 22.5% de los usuarios sufre violencia sin recourse efectivo. Baños-Chaparro concluyó que "un transporte público seguro contribuye a mejorar la experiencia de viaje y la calidad del servicio", señalando implícitamente que el actual estado de inseguridad refleja incumplimiento de funciones estatales básicas.
La investigación de la Universidad Norbert Wiener expone un vacío crítico en el Estado de derecho: millones de peruanos que dependen del transporte público para su movilidad cotidiana carecen de protección efectiva contra la violencia sexual. Sin denuncia accesible, vigilancia adecuada y sanciones visibles a los agresores, el problema permanecerá invisible para estadísticas oficiales mientras el daño a la salud mental y la integridad personal de las víctimas continúa sin remedio institucional.