Grupo AJE y MINAM reconocen árboles patrimoniales en Madre de Dios
Dos shihuahuacos milenarios reciben reconocimiento oficial para fortalecer la conservación de la Amazonía peruana.
- Dos shihuahuacos en Madre de Dios recibieron reconocimiento como Árboles Patrimoniales mediante alianza entre Grupo AJE, ARBIO, MINAM y SERFOR
- Los ejemplares tienen edades estimadas entre 500 y 1.600 años, con el más alto alcanzando 54 metros de altura
- El shihuahuaco regula el clima almacenando carbono y participa en la formación de 'ríos voladores' que afectan patrones de lluvia en Sudamérica
En un hito significativo para la conservación ambiental peruana, Grupo AJE, en alianza con la organización ARBIO y el respaldo del Ministerio del Ambiente (MINAM), reconoció oficialmente a dos imponentes shihuahuacos ubicados en la cuenca del río Las Piedras, en Madre de Dios, como Árboles Patrimoniales. Este acto representa un paso concreto en los esfuerzos por proteger una de las especies más emblemáticas y longevas de la Amazonía peruana, cuyas características ecológicas los convierten en elementos fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas regionales. El reconocimiento contó con la participación del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) y la Municipalidad Provincial de Tambopata, consolidando un frente institucional dedicado a la protección de los bosques amazónicos.
La iniciativa de Grupo AJE por la conservación ambiental en la Amazonía peruana no es reciente. Desde 2022, la empresa multinacional de bebidas ha impulsado articulaciones con instituciones públicas y privadas para fortalecer la protección de los bosques amazónicos y su biodiversidad. ARBIO Perú, organización especializada en conservación ambiental, gestiona una concesión que abarca 916.2 hectáreas de bosque amazónico en la región de Madre de Dios, lo que proporciona un marco institucional sólido para estas iniciativas. Este trabajo coordinado refleja una tendencia creciente en el sector empresarial peruano hacia la integración de objetivos de sostenibilidad ambiental en sus operaciones y estrategias corporativas de largo plazo.
El valor ecológico del shihuahuaco
El shihuahuaco es considerado uno de los árboles más emblemáticos de la Amazonía peruana, con edades estimadas que pueden alcanzar entre 500 y 1.600 años según el censo realizado por ARBIO Perú durante 2025. En esa evaluación se identificaron 18 árboles de esta especie que serán monitoreados de manera permanente, junto a 150 ejemplares adicionales ubicados dentro del área protegida. El ejemplar más alto registrado alcanzó los 54 metros de altura, demostrando la magnitud y relevancia ecológica de estos organismos vivientes. Más allá de su dimensión física, el shihuahuaco cumple funciones ecológicas críticas: diversas especies como guacamayos y el águila harpía dependen de estos gigantes del bosque para anidar y reproducirse, siendo componentes esenciales de las cadenas tróficas amazónicas.
Según Jorge López-Dóriga, director global de Sostenibilidad del Grupo AJE, la empresa colabora actualmente con la protección de 30 hectáreas de bosque y aproximadamente 100 shihuahuacos junto a ARBIO Perú. El ejecutivo enfatizó que «el bosque en pie tiene mucho más valor que el árbol talado», reflejando un cambio en la perspectiva empresarial respecto a la conservación versus la explotación de recursos naturales. Esta posición contrasta con décadas de presión extractivista sobre los bosques amazónicos peruanos, donde la tala ilegal y la deforestación han generado pérdidas significativas de cobertura forestal y biodiversidad. El reconocimiento formal de árboles patrimoniales constituye un mecanismo legal que dificulta su comercialización y proporciona protección institucional mediante regulaciones estatales.
Implicaciones para la conservación nacional
El reconocimiento de árboles patrimoniales en el Perú tiene implicaciones directas para las políticas de conservación ambiental nacional. El shihuahuaco no solo almacena grandes cantidades de carbono contribuyendo a la regulación climática global, sino que también participa en la formación de los denominados «ríos voladores», corrientes de humedad generadas por la transpiración de los bosques amazónicos que influyen significativamente en los patrones de lluvia de gran parte de Sudamérica. La pérdida de estos árboles milenarios afectaría no solo a la biodiversidad local, sino también a sistemas climáticos regionales con impactos en la agricultura y disponibilidad de agua en países vecinos. En un contexto de crisis climática global, la conservación de estos bosques antiguos representa una inversión en la estabilidad ambiental de la región y del continente.
De cara al futuro, esta iniciativa plantea interrogantes sobre la escalabilidad de estas estrategias de conservación a través de alianzas público-privadas. Mientras Grupo AJE y ARBIO protegen 916.2 hectáreas en Madre de Dios, la Amazonía peruana enfrenta amenazas continuas por deforestación ilegal, minería y expansión agrícola. El reconocimiento formal de árboles patrimoniales es un mecanismo importante, pero insuficiente sin políticas integrales de fiscalización y control territorial. Las proyecciones muestran que si las tendencias de deforestación continúan, especies como el shihuahuaco podrían enfrentar presiones significativas en los próximos decenios. La consolidación de estos esfuerzos de conservación, la replicación del modelo en otras regiones de la Amazonía peruana y el fortalecimiento de las capacidades estatales de vigilancia serán determinantes para asegurar que estos «gigantes del bosque» continúen presentes en las futuras generaciones peruanas.