Rusia bombardea la industria militar de Kiev: 17 muertos y fábricas de misiles destruidas
Moscú atacó ocho plantas clave de defensa ucraniana con 496 drones y 74 misiles; el impacto ya se siente en los mercados que abastecen a Perú.
Redacción Pulso Crítico
2026-07-02

El Ministerio de Defensa ruso confirmó el ataque contra ocho instalaciones militares e industriales en Kiev durante la noche del 1 al 2 de julio de 2026. La ofensiva combinó 496 drones y 74 misiles, de los cuales 24 eran balísticos, según el parte de la Fuerza Aérea ucraniana. La primera ministra Yulia Sviridenko reportó en Telegram que al menos veinte edificios de viviendas sufrieron impactos directos y que 17 personas murieron en la capital.
El objetivo declarado por Moscú no fue la ciudad, sino su capacidad de guerra. "Las producciones de la fábrica influyen directamente en la capacidad de combate de la Fuerza Aérea Ucraniana y en sus defensas antiaéreas", señaló el mando militar ruso sobre la planta Radioniks, dedicada a componentes para los misiles Flamingo, Fire Point 7 y 9, Neptune-MD y el sistema tierra-aire Clone.

Escalada bélica: qué fábricas atacó Rusia en Kiev
Ardió la planta ATLON AVIA, responsable del ensamblaje de los drones de largo alcance An-196 Liuti y los drones de asalto Magura UA. Cayeron también Kievski Radiozavod y Trimen Ukraina, fabricantes de sistemas de puntería óptica para tanques y blindados. Sufrió daños Kiev-25, de PV group Ukraina, que produce los equipos de guerra electrónica Lima, y quedó alcanzada la planta aeronáutica Antonov, diseñadora del mismo dron Liuti.
- El centro logístico MLP-Chaika almacenaba drones de largo alcance, municiones y equipamiento bélico llegado del extranjero
- La base Kiev-3, de la empresa Grandterminal, abastecía de combustible a las tropas ucranianas en el frente
- También fueron alcanzadas estaciones de bombeo de gas que sostienen al complejo militar industrial de la capital
Impacto en Perú: comercio y mercados bajo tensión
Tres continentes de distancia no evitan que un ataque en Kiev mueva los números en Lima. Cuando cae una fábrica en Kiev, suben los precios en Lima: la región del mar Negro sigue siendo un termómetro global para el trigo, los fertilizantes y la energía, insumos de los que depende buena parte de la canasta importadora peruana. Analistas de riesgo país que siguen el conflicto desde Lima advierten que cada escalada en la ofensiva rusa reactiva la volatilidad en los mercados de commodities agrícolas y energéticos que Perú compra en el exterior.
La guerra sostenida en Ucrania mantiene además en alerta a los organismos multilaterales que monitorean el comercio global, un frente donde el Perú, como economía abierta y exportadora, no tiene margen para mirar hacia otro lado. El ataque de esta madrugada no cambia el mapa del conflicto, pero sí recuerda que cada misil sobre Kiev tiene un eco silencioso en los supermercados y grifos peruanos.

